Tanto por importancia como por cantidad, los primeros que debo incluir son los robles. En nuestra zona hay muchos, de manera aislada en los campos, alrededor nuestro podemos encontrar un centenar diseminado y también en los alrededores tenemos varios bosques, algunos de ellos centenarios y de gran porte. Nosotros los llamamos cagigas y a los bosques cagigales. Algunos de los robles han sido dañados por rayos pero aún así conservan vida. En esta primera foto podéis ver el tronco del roble que tenemos en la terraza, que desde bien abajo se subdivide en dos ramas. Se puede apreciar la rugosidad de su corteza. La madera de roble es muy pesada, un trocito de rama tiene el peso de una piedra.
El roble es un árbol caducifolio que crece lentamente y tiene una madera muy apreciada. Sus frutos son las bellotas, parecidas a las de la encina. Este árbol es utilizado por muchos pájaros para encontrar su alimento: insectos, orugas que se alimentan de sus hojas, larvas que viven bajo su corteza, yemas, etc. En los que tenemos en el jardin han anidado carboneros y los picapinos los visitan con frecuencia para martillear en sus troncos o conseguir larvas o insectos.
Tendremos unas dos docenas, varios de ellos de
gran tamaño y alguno centenario. Hay dos bastante juntos, que dan sombra sobre una terraza que utilizamos en verano, porque está fresca y tiene además de brisa, vistas sobre el valle. Por ello y por sus dimensiones, la utilizamos para las comidas y meriendas veraniegas.
Pues a lo que iba, la terraza disfruta de la sombra de dos robles, a uno de ellos le llamamos “la robla” porque no es exactamente igual que su compañero, que es aún mayor que ella y tiene diferentes “frutos” o productos. También le salen las hojas antes que al roble, lo que no recuerdo ahora mismo es si se le caen antes o después que a él.
Verdaderamente, el terreno es propicio para el crecimiento de este árbol y debido a las numerosas bellotas que caen en el suelo, salen cientos de pequeños roblecitos.
Este es un arce negundo. Es bastante bonito y se ha desarrollado con una forma adecuada. Tenemos otro arce, pero no me gusta tanto, tiene una hoja bastante grande y verde, parecida a la del plátano y en otoño coge unas tonalidades muy bonitas.
También por la zona tienen gran importancia los castaños, que abundan y tienen unos frutos apreciados por mucha gente. Nosotros sólo tenemos uno, pero da muchas castañas, como podéis ver por la foto, un erizo donde se encuentra metida el fruto, la castaña. Ya está próximo a caer.

Los fresnos son otro de los árboles que se dan bien. Su madera es muy utilizada para herramientas de campo, rastrillos, palos de azada, albarcas… y suelen crecer considerablemente también. En nuestro jardín habrá cerca de dos docenas, grandes. Pongo aquí alguna foto donde podéis ver algunos.
Por nuestra zona también hay algunas hayas de buen porte y las normales son de hoja verde. Es mi árbol favorito. Nosotros sólo tenemos una, concretamente roja, que tiene unos 15 años y todavía es pequeña. Los bosques de hayas son mis favoritos en todas las épocas. Es un árbol con un tronco plateado y limpio, además suele ser muy recto. Las hojas se disponen de una manera tal que aprovechan toda la luz, a modo de abanico. Su madera se utiliza para tarimas, muebles, instrumentos musicales…
El avellano es otro de los árboles que abunda, forma muchos setos, ya que crece en ocasiones sobre las tapias, posiblemente debido a que los roedores hacen depósitos de avellanas en ellas y luego se olvidan, por lo que enraizan. Tiene bastantes utilidades ya que sus varas son muy dúctiles para hacer cuévanos, cestos y cercas trenzadas o como soporte para la huerta.
Las avellanas son alimento además de para el hombre para algunos pájaros, roedores (favoritas de ardillas). Nosotros tenemos media docena.
Algunos árboles nos los han regalado cuando eran pequeños, es el caso del haya roja, que la trasladamos desde Inglaterra en un pequeño tiesto, parecía un bonsai y ahora tiene un tamaño mediano. Fue un regalo de un amigo que apreciamos mucho y ahora está enfermo, Roy, de él también aprendimos a amar los pájaros, a los que él dedicaba gran parte de su tiempo libre. También fueron regalo un par de encinas que ahora tienen un buen tamaño, fue una compañera de trabajo, Marisa, que me las dió junto a un pequeño laurel que ha alcanzado un bonito tamaño en estos años.
Tenemos varios cipreses en los que anidan muchos jilgueros, y cuando digo muchos me refiero a más de 20 nidos, abetos, salces, saúcos, cerezos silvestres… son también árboles que tenemos en el jardín o bien formando setos.
En esta foto podéis ver algunos más.
![IMG_1398 [Resolucion de Escritorio] IMG_1398 [Resolucion de Escritorio]](http://mariaepolanco.files.wordpress.com/2009/03/img_1398-resolucion-de-escritorio.jpg?w=300)









