Nuestras yeguas y potrillos

dscn0005-800x600.jpgAunque en el propio jardín no contamos con establo, no muy lejos tenemos unas yeguas que pertenecen a nuestros hijos, por lo que -con cierta frecuencia y con motivo de alguna excursión- nos visitan y se quedan durante unas horas comiendo y descansando, tanto los visitantes de pict0170-800x600.jpgdos, como los de cuatro patas, que siempre dejan marcadas sus huellas por el jardín.

En estas fotos las podéis ver descansando a la sombra después de una caminata y en la otra, retozando por el jardin que, por cierto, estaba recién segado. ¡Qué mala suerte! eso pasa por no avisar.

Esta primavera una de las yeguas tuvo una potrilla y la otra dentro de un mes. De momento sólo tengo fotos de la recién nacida con un día, aunque no podíamos acercarnos mucho porque la madre se ponía nerviosa, ya que la había tenido la noche anterior.

En esta otra foto podéis ver a la potrilla mamando, como si lo hubiera hecho toda su vida, al poco de nacer se levantó y después de la limpieza que la hizo su madre y de haber tomado contacto una con la otra, enseguida empezó a buscar su comida. Podéis ver en el lomo de la yegua, las marcas de barro de cuando estuvo tumbada en el prado. La pequeñaja parece muy sana y ahora sólo es necesario que se alimente bien para que empiece a engordar. A su madre hay que sobrealimentarla con pienso y darla algún cuidado especial.

Aquí están algunas fotos más de la otra potrilla en el bebedero y alimentándose.

De vez en cuando tenemos la visita de algún amigo que llega en burro y se queda charlando con nosotros durante un rato. Yo siempre aprovecho porque nos deja pasear a nosotros también, como hacíamos de pequeños, por lo que disfrutamos reviviendo tiempos pasados, al menos yo. Ya quedan pocos que utilizan monturas para llevar hierba a sus vacas. El tractor ha quitado el trabajo a estos animales tan simpáticos.

Tenemos otro amigo que los cría por afición y todas las primaveras tiene preciosos burritos, que son como auténticos peluchones grandes, muy cariñosos, a los que les encanta que los acaricien y les revuelvan el flequillo. Tienen aspecto “blandito” con su pelusa, como los que podéis ver en las fotos, aunque el más pequeño tendrá un año, por lo que ya no es un bebé, así que intentaré esta primavera hacer una foto de uno recién nacido para colocarla aquí y que podáis disfrutarla vosotros también. Estos animales, que en otra época fueron tan mal considerados y tratados son sin embargo bonitos y dulces y muy amigables.

Yo estoy encantada de tener tantos amigos con tan buenas aficiones, porque disfruto viendo lo bien que viven, tranquilos y sin las complicaciones que tenemos en las ciudades.burros.jpg

Volviendo a los burros, incluso ahora les exhiben en ferias de ganado y tienen mucho éxito, porque son muchos los que se han dado cuenta de la importancia del mantenimiento de estas razas. Al no necesitarlos para trabajos en el campo empezaron a desaparecer, aunque gracias a estas personas que se dedican a su crianza, se ha conseguido que estas razas continúen y podamos todos disfrutar de ellos.

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